El reciente Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 179/2025) dictado por el Presidente para aprobar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no sorprende, pero sí preocupa. En lugar de ofrecer una justificación clara sobre la urgencia de esta decisión, el Gobierno elige un recorrido histórico del endeudamiento argentino para intentar legitimar una medida que socava el equilibrio institucional.