En marzo de 2011, cuando estalló la guerra en Siria, el Ejército se disolvió en varias facciones. Como sucede en otros países de la región de Medio Oriente, donde junto a la identidad nacional conviven marcadas identidades subnacionales, ancladas a parámetros étnicos o confesionales, estas minorías formaron sus propias milicias, que tuvieron a cargo la defensa de su comunidad. Lo vimos hace algunas semanas en la gobernación de Jabal Druze. Allí, las fuerzas del presidente Ahmad Al-Sharaa, a la búsqueda de extender el control del gobierno central, se enfrentaron a un grupo informal que decía defender a los drusos que habitaban el área. Este grupo estaba integrado por familias de la zona. La situación se resolvió poniendo paños fríos y apelando a la moderación de ambos bandos.