En América Latina, durante la segunda mitad del siglo XX, disminuyó considerablemente la tasa de fecundidad, acompañada de una expansión educativa de la mujer y el crecimiento de la fuerza laboral femenina en el mercado. Esto mismo ha sucedido en Argentina. Tal como lo acreditan los censos nacionales y las estadísticas vitales del Ministerio de Salud, la baja en las tasas de natalidad se prolonga e intensifica desde hace casi dos décadas. Ello evidencia que nuestro país se encuentra por debajo de las tasas de recambio poblacional (1,4), observándose un descenso del promedio de hijos a medida que se avanza en años censales argentinos y un aumento de mujeres sin hijos.